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De las doce fortificaciones que sirvieron con sus 92 cañones de distintos calibras para la defensa de Santa Cruz de Tenerife hoy solo quedan algunos, siendo la mejor conservada el Castillo de San Juan cuya construcción se inició en 1641.

  • Visita turística (2 horas)
Popularmente conocido como castillo negro por su ubicación junto a la caleta de los negros, es de planta circular y artillada, con sillería volcánica de tonos grises.
Puede considerarse como la segunda, en antigüedad, de las fortificaciones levantadas para la defensa del puerto de Santa Cruz, después del Castillo de San Cristóbal. Su construcción se había acordado desde el año 1619 justificada por la distancia existente entre la Caleta de Negros y el Castillo Mayor. Se trataba simplemente de levantar un cubo porque había prisa en terminarlo. Pero el proyecto se demoró seis años. Las obras se llevaron a cabo durante el mandato de Luis Fernando de Córdoba (1638 – 1644).
 

En 1573 comenzó la construcción del Castillo San Cristóbal a un tiro de piedra del baluarte anterior, exactamente en el lugar que ocupaba la ermita de Nuestra Señora de la Consolación. El 20 de Enero de 1577 entró en servicio y fue la primera fortaleza con entidad de la isla. Antes de que finalizó el siglo fue objeto de nuevas reformas y recibió la visita del célebre ingeniero militar Leonardo Torriani, que la encontró aceptable, aunque recomendó al monarca la construcción de dos fuertes que debían situarse en los flancos. El castillo fue cedido al ayuntamiento junto con la Casa de la Pólvora en 1926 y desapareció en la remodelación de la Plaza de España en 1929. Desde 2008 se pueden ver parte de sus murales en un museo subterráneo junto con el cañón Tigre, que lesionó al almirante H. Nelson durante u ataque a Santa Cruz de Tenerife en 1797
 

El proyecto de fortificación de Paso Alto se remota al plan de defensa de Santa Cruz elaborado por el ingeniero Leonardo Torriani. Se situó una plataforma móvil de artillería de campaña que más tarde se convirtió en un pequeño fortín. Paso Alto no se convierte en castillo hasta 1670, año en el concluyó la nueva construcción. Tuvo un gran protagonismo en los dos ataques sufridos por Santa Cruz:

 
El del almirante Robert Blake, en 1657, y el del almirante Horacio Nelson, en 1797. Cuando Blake atacó Santa Cruz el 30 de Abril de 1657, fue esta fortaleza que recibió el mayor daño, no tanto por los impactos del enemigo como por los desprendimientos que se produjeron en la montaña próxima que cayeron. Era el segundo en importancia del puerto. La espalda de la fortificación era de dos plantas: En la inferior estaba la capilla, los alojamientos para la tropa, almacén de pólvoras y pertrechos, caballerizas, etc.
 

En la superior, el alojamiento del alcalde y oficiales, cocina, despensa y cuerpo de guardia. En 1774, un violento temporal la causó grandes daños, más de los que originaron los bombardeos que sufrió por parte de la escuadra de H. Nelson, a pesar de que un proyectil cayó en la capilla. En 1951, la Junta de Obras del puerto solicitó la parte exterior del castillo para construir la nueva vía que unirá los tres diques portuarios. Llegó incluso a proponerse su desaparición, pero esta nunca se concretó. Funcionó como museo militar hasta este se instaló en la Almeida

 
La ensenada de San Andrés acostumbraba a ser refugio de barcos, pero era asimismo frecuentada por piratas que veían en ella no solo la posibilidad de efectuar la aguada, sino también la de apresar a los buques que allí se refugiaran; llegaron incluso a descender en tierra violentando a los propios vecinos. Era además un lugar de desembarco que permitía, atravesando las montañas, caer sobre Santa Cruz por sorpresa. Por ello, desde muy pronto figura el proyecto de levantar una pequeña fortificación que impidiese estos atropellos y resguardaba al vecino puerto.
 
A finales de 1896 una avalancha del barranco soterró los cimientos, agrietando el edificio primero y derrumbándose la mitad de su estructura, tal y como todavía hoy puede observarse.
En el año 1926 es cedido al ayuntamiento.
 
La Casa de la Pólvora (1756 – 1758)
 
Por la necesidad que tenía la plaza de un lugar donde guardar la pólvora, el ingeniero militar Francisco de la Pierre, residente en ese momento en Santa Cruz de Tenerife construyó este edificio.
El lugar elegido para su ubicación fue entre el Castillo de San Juan y la ermita de Regla. Se trataba de una nave cubierta con bóveda de cañón, reforzando los flancos con robustos contrafuertes sillería.
Pero este emplazamiento, cercano al mar, lo Convertía en blanco fácil de la artillería de buques, Por lo que se levantó en su entorno un parapeto Consistente en un pesado espaldón que lo abrazaba en su flanco norte y este, que continuaba en el lado sur y oeste con un muro de mucho menos grosor. La Casa de la Pólvora fue cedida al ayuntamiento, junto con los castillos de San Cristóbal y San Andrés en 1926. Hoy en día, junto al parque marítimo de César Manrique y el auditorio, en el centro del nuevo ensanche de Santa Cruz ofrece una situación privillejada. Se derribó el espaldón quedando el edificio exento y en espera de una nueva utilización.
 

En el año 1656 se construyó la muralla que resguardaba la marina de Santa Cruz de Tenerife, edificándose por donativos Reales y ayudas del vecindario, la muralla era un parapeto de tierra con muros de piedra y barro siguiendo las sinuosidades del terreno. En la actualidad se pueden observar en distintos lugares unos restos de ella.

Además existían unas baterías como la “de la cortina” entre el castillo de San Miguel y el fuerte de Paso Alto. Estaba a un kilometro y medio de la población y a unos cincuenta metros de la playa. Dominaba la zona entre los barrancos de Almeida y Tahodio. Al margen derecha de este último se encontraba la batería de Santa Teresa. Era de planta circular. Había construida entre 1788 y 1790 por la Junta de Fortificación de Tenerife y proyectado por el ingeniero jefe coronel Fausto Caballero. La batería de Santo Domingo se encontraba adosada al castillo de San Cristóbal y la batería del Rosario data de 1669 y estaba emplazada a mitad del camino entre este castillo y el baluarte de San Pedro, en la mitad de la playa de la Almeida. Al margen derecha del barranco de Almeida se había construida de la misma manera de la batería de Santa Teresa la batería de San Rafael, era de base trapezoidal. Más alejado, cerca de la playa de Valleseco se erigió la batería de San Antonio y a mitad de camino entre el castillo de San Juan y la batería del Barranco Hondo se encontraba la batería de las cruces. Ninguna de estas construcciones sigue en pie.

 
Museo militar
 
El museo está ubicado en el castillo de Almeida, en pleno corazón de Santa Cruz de Tenerife. Construida Fue considerado después del ataque del almirante H. Nelson había mostrado carencias en flanco norte y oeste de la ciudad. Las obras comenzaron en el Año 1859, finalizándose los trabajos en 1884.
El museo abrió sus puertas el 25 de Julio de 1988 Con una superficie de más de 900 m² representa la Materialización de la historia militar de las Islas Canarias y, en especial de Tenerife: una maqueta de la gesta del 25 de Julio de 1797, banderas, armamento ligero y pesado, cartografía, etc.,