Puerto de la Cruz es ciudad turística pionera en las Islas Canarias, cuidando hasta hoy testigos de su pasado y manteniendo una personalidad particular, un ambiente distinto de los grandes urbes turísticas modernas.

Al principio del siglo XVI existía un pequeño asentamiento costero dedicándose a la pesca y al cabotaje, dependiendo del municipio de La Orotava, a que perteneció hasta 1772, y solo en el año 1808 se obtendría una municipalidad plena, cambiando el nombre a Puerto de la Cruz. Después de la destrucción del puerto de Garachico por una erupción volcánica en el año 1706 este puerto se desarrolló como el más importante de la isla, cargando en los barcos importantes cantidades de mercancía destinada a Inglaterra.
El turismo evolucionó desde la visita de naturalistas como Christen Smith (1815), Philip B. Webb (1828 a 1830), Sabino Berthelot, que escribió la “Historia natural de Canarias” y fue director del Jardín Botánico, Alejandro de Humboldt (1799), Geólogos como Leopoldo von Buch, y también artistas como Elizabeth Murray, Marianne North, Ágata Christi, hasta los Beatles pasaron aquí unos días en el año 1963. Al final del siglo XIX la alta sociedad europea se sintió atraído por las bondades del clima y de la naturaleza de la isla. Hoteles como el hotel Marquesa (1887), hotel Monopol (1888) y el Gran Hotel Taoro, (1890) abrieron sus puertas. Algunos de ellos conservan su estilo hasta en nuestros tiempos, con sus fachadas, patios, y cómodos habitaciones. Con la llegada del turismo de masas en los años cincuenta del siglo pasado muchas más alojamientos se han construido, destacando el Hotel Botánico, con sus jardines de veinticinco mil metros cuadrados y su excelente oferta de servicios, este ha albergado al Rey de España y muchas personalidades importantes.
El centro histórico se agrupa en la calle Quintana, donde se ubican los hoteles Marquesa y Monopol, el Instituto de Estudios Hispánicos y la iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia.
Estos edificios se agrupan alrededor de una plaza, un parque que invita al sosiego, a descansar, de contemplar la genta y reflexionar sobre la vida en estos tiempos pasados
Pasando por la Plaza de Charco se llega a uno de los barrios más tradicionales de la ciudad, La Ranilla, donde en la Calle San Felipe se encuentra en una edificación de gran valor histórico-artístico el Museo Arqueológico. Fundado originalmente en al año 1953, cerró sus puertas 1958. Desde el 29 de Mayo de 1991 recogió el testigo de la Sala de Arqueología y alberga sus fondos. Con sus más de dos mil seiscientos objetos entre los destaca la colección de vasijas este museo es hoy una de las dotaciones culturales más importantes de Puerto de la Cruz. Aparte de su exposición también se dedica a actividades de carácter educativo y lúdico
En la misma calle se encuentra un restaurante tradicional con cocina típica de las islas en un ambiente acogedor
Si el visitante lo desea, un almuerzo estará en el programa, a cargo del comensal
La Ermita de San Telmo, dedicada al Patrón de los marineros, es un pequeño ermita rectangular de dos aguas que se ubica vigilando la costa de la ciudad
Finalmente: El Puerto es El Puerto